lunes, 13 de abril de 2009

URUGUAY

Hola amiguiños!!! ¿Que tal todo? ¿Bien? Así me gusta, hoy es domingo y acabamos de llegar de nuestro viaje de semana santa por la costa de Uruguay, he venido durmiendo en el asiento de copiloto, en el de atrás, en la estación de barco, y en el barco, en el taxi no, solo a cuando había que pagar. Me he duchado, me he puesto mi crema after sun y por si fuera poco hemos preparado una lasaña que ahora mismo está haciéndose en el horno, así que voy a aprovechar para empezar a contaros un poco nuestro viaje, ahora que lo tengo fressshco.

El plan era el siguiente: cansados ya (mentira) del agobio, el tráfico y el estrés de Buenos Aires, la idea era cogernos un barco hacia Uruguay, no para visitar su capital, Montevideo ni su Marbella particular, Punta del Este, sino para recorrer su costa Atlántica (ya que la mitad de esta está a orillas del Río de la Plata) y aprovechar los últimos días de calor que nos quedan (la verdad es que llevamos pensando eso un mes entero y aquí no viene el frío ni de coña, ya hemos visto a gente con jerséis, cazadoras ¡bufandas! por la calle mientras nosotros íbamos en pantalones cortos y sudando la calzonada toda, por lo que dudamos el concepto de frío que tienen aquí, el tiempo me quietará la razón.

El miércoles el barco, que tarda solo una hora en llegar, nos dejó en Colonia, un pueblo antiguo y muy tranquilo de casas bajas y protegidas del mar por una muralla y carreteras empedradas, la verdad es que lo primero que agradecimos fue “el silencio”, la tranquilidad y ver como la gente dejaba las puertas abiertas y las bicicletas sin candado, así que después de visitar la parte antigua, subirnos al faro y ver una puesta de sol muuu bonita, nos dirigimos a una carnicería para comprar lo que viene siendo nuestra dieta y comida favorita, unos padazacos asín de grandes de lomo de vaca (la parte mas rica, viene siendo nuestro solomillo) para prepararlos, tomarlos con una rica cervecita conversar un poco y para cama que el día siguiente tendríamos que recorrer unos 400 Km.

El jueves, nos despertamos tempranito, alquilamos nuestro coche, un Chevrolet Corsa sedan de 4 puertas, y nos fuimos a visitar las playas de la Paloma (mientras no llegaba Pedro desde Buenos Aires ya que él no pudo comprarse el billete para el miércoles como nosotros) y fuimos también a su plaza de toros abandonada, y como somos muy malos, nos metimos dentro.

Cuando recogimos a nuestro querido amigo Pedro en la estación de barcos, nos dirigimos hacia la Paloma por la carretera de la costa, la cual como os podréis imaginar, tiene doble sentido en la misma calzada con cambios de rasante (piénsatelo bien antes de adelantar, pero hazlo) una velocidad máxima de 90Km/h la mayoría del tiempo (la otra parte menos) avisos de “puentes angostos”, “posibilidad de restos”, “pavimento deslizante”, “carretera sin pintar” o todas juntas en una, pero a cambio te regala unas vistas impresionantes de prados inmensos llenos de palmeras y totalmente despoblados ya que el país solo tiene 3 millones de habitantes y casi todos están en Montevideo.

Después de cruzarnos más de medio país llegamos por la tarde noche a la Paloma, uno de los pueblos de surferos que queríamos conocer, nos hospedamos en un hosteling internacional por 9 euros la noche y empezamos a tomar unas cervecitas con los que allí estaban hospedados, una israelí que llevaba varios meses viajando por Sudamérica, un surfero que había venido a por olas, un grupo de uruguayos que montaba las luces de una discoteca y hablando y hablando ya estábamos unas diez personas subidas a la parte de atrás de un camión camino de la discoteca en la que estos hombres montaban las luces, aviso a navegantes, cuando os subáis a una camioneta hacedlo con decisión y poco a poco, las prisas no os llevan a nada, y si sois altos agacharos un poco ya que te puedes comer las ramas de los caminos, a mi es lo que me dijeron.

Ahora tampoco me voy a detener mucho con la noche en si, solo deciros que el sitio era perfecto, eran casetas de madera y paja con antorchas encendidas y que evidentemente la música era reggeaton, pero nada que las copas a euro y medio no puedan animar.

Al día siguiente, Viernes, todo pasó muy rápido, nos despertamos (me despertaron) nos montamos en el coche y por la costa nos fuimos a lo más al norte que se podía ir, al principio con canciones y risas y al final, evidentemente nos quedamos dormidos Pedro, el Mexican y yo, nos despertamos estamos en una playa en Chuy (supuestamente) y cuando llegamos al puente que separa Brasil de Uruguay vemos algo sospechoso: si estamos en el puente que separa Brasil de Uruguay…¿Por qué el océano está a la izquierda? A lo que el mexican con cara de circunstancia contestó: ya yo tampoco lo entiendo pero tiene que ser así a narices, en algo nos estaremos equivocando, mas que nada era lo que quería pensar por que los mejicanos desde hace unos años necesitan visado para entrar en Brasil por lo que antes de empezar el viaje nos dejó bien claro que si pretendíamos cruzar la frontera, él se quedaba en Uruguay. Lo cierto es que una señora, entre risas nos dijo que en efecto, estábamos en Brasil y que nuestro amigo era un ilegal, nos subimos al coche y nos fuimos a Punta del Diablo, y de camino alguien comentó que ya le parecía raro que los letreros estuviesen en portugués…

Llegamos a Punta del diablo, que al parecer es un pueblo también “surfer” y “hippie”, lo que nosotros vimos fue un montón de gente afinada en la playa haciendo surf y haciéndose el hippie y como no nos recorrimos 500 Km para estar afinados en la playa con mil turistas nos fuimos al mejor sitio de todos, Cabo Polonio.

Cabo Polonio es un parque natural de playas donde hay lobos marinos, y zona protegida por el estado de Uruguay, por lo tanto no se puede acceder en coche a ella porque no hay carreteras y la entrada está rodeada de dunas, por lo que lo que hay que hacer para llegar allí es aparcar el coche a unos kilómetros y subirte a unos camiones que atraviesan las dunas y te llevan al cabo. Ni que decir queda de que allí no hay ni agua corriente, ni luz ni electricidad.

Nuestro plan era el siguiente: parar en un pueblo a comprar provisiones y plantarnos allí para encontrar donde dormir.

Para eso lo que hicimos fue parar en un pueblo llamado Castillos, donde la gente nos recibió con esa mirada de..“¿y estos que carallo hacen aquí?” ó “¿e ti de quen ves sendo?” que salen a la ventana para ver que haces quien eres y que no rompas nada supongo, el caso es que nos fuimos a un supermercado y nos compramos…casi nada, unas patatitas frescas, y 2 kilos y medio de la mejor carne que había, vamos que nos dejamos 8 euros en la carne…que entre los 5 que somos…¿Cómo no voy a estar engordando?

El caso fue que aparcamos el coche en la zona de camiones, cogimos uno y nos plantamos en el cabo, al llegar realmente alucinamos, en el cabo había como unas 200 casetas hechas a mano y de todos los colores, la iluminación era a base de velas y antorchas, y los pocos sitios con electricidad eran gracias a un generador, la mayoría eran casas particulares a las que le llaman ranchos, había un par de tiendas de aprovisionamiento y un bar.

Pero nosotros lo único que teníamos era una tina con hielos y cerveza nuestros 2,5 kilos de carne con su carbón y nuestra cara de tontos, puesto que era ya de noche y no sabíamos como íbamos a dormir porque hoteles como que no había y tal…Así que mientras nosotros nos quedábamos con las cosas Pedro y the mexican empezaron a preguntar a los lugareños (oficialmente, viven durante todo el año sólo unas 20 personas) que manera de hospedarnos teníamos y nos vienen con las llaves de un rancho a escasos metros de la playa, que curiosamente se había vaciado ese mismo día y que nos costaba unos 60 dólares entre todos el día entero, así que nos instalamos, tenia una habitación con cama familiar, otra con literas, un baño, una cocina y un salón con chimenea para hacer nuestra carne (no se puede tener mas suerte la verdad). Y por cierto fue la mejor cena que hemos tenido en los dos meses que llevamos aquí, no se si era la situación, la luz de las velas, el ruido del mar, la emoción, el hambre o que la carne era muy buena pero fue lo mejor del viaje.

Para tener luz tuvimos que comprar velas, para tener agua teníamos que darle a la bomba de “nuestro jardín”, y para pasarlo bien teníamos carne, patatas, carbón y cervecita fresca, ¡ah! y el mar enfrente.

De verdad fue algo un poco surrealista, era como tener la casa de los caseros de Vilaza, pero sin luz, enfrente del mar y sin el taladro de Álvaro, bueno y sin Pampero ni Vanitas al lado, lo que si que tuvimos era una discoteca (es que aquí se ve que no pueden vivir sin salir, no se a quienes saldrán) la cual estaba iluminada por velas y la música se escuchaba gracias a un generador que se apagaba cada 20 minutos.

Al día siguiente nos despertamos prontito, nos estiramos viendo para el mar, nos dimos una vuelta por el cabo para tomar unas fotos, visitar el faro y ver si veíamos a algún león marino, pero no hubo suerte así que nos zambullimos en el mar (sustituto de ducha) tomamos el sol y nos quemamos (a eso íbamos) recogimos la casa y tiramos a las 3 de la tarde a visitar el famoso pero decepcionante bosque de ombúes donde nos picaron unos 30 bichos en cada pierna y después para Punta del Este por eso de hacer la mitad del trayecto de vuelta hacia Colonia.

Una vez en Punta del Este, solo éramos los restos de lo que algún día fuimos, nos duchamos gimiendo…tomamos una cañita en el hostel y poco mas que contar, para camita a escuchar los ronquidos de la peña (no voy a dar nombres), despertarse carretera, dormir, carretera, dormir, carretera y llegar a Colonia de nuevo, dar un paseíto, tomar unas fotos y dar asco, mucho asco y el resto ya lo sabéis por que os lo conté al principio ¿no? Pues eso.

Así fue un poco el viaje por Uruguay, un reencuentro con la naturaleza y con nosotros mismos (espero no tener que especificar que estoy flipando con la peña), y recordad, si perdemos el mar, lo perdemos todo.

PD: como he puesto un huevo de fotos las tuve que poner en pequeñito por que tarda un mooontonazo en subirlas y es el verdadero coñazo de hacer este blog, si las queréis ver en grande (algunos lo sabréis) solo tenéis que darle un clic encima y se abrirá, cosas de la informática.

PD2: me he colado nuestra experiencia con el fútbol argentino, cuando encuentre motivación os lo narraré que tampoco tiene desperdicio.

Un abrazo chavales, y siento no haber mandado algún que otro e-mail personalizado, a veces es difícil escoger a quien, y más difícil aún contarle prácticamente lo mismo a cada uno, sobre todo cuando no se para mucho por casa, por eso espero que esto os sirva a todos para entreteneros y saber de mi persona, aún así si alguien me manda algo…evidentemente responderé, me resultaría mucho más fácil… ¿veis como os tiro la pelota? Pero que no hace falta, se que estáis bien.

Ah he recibido un par de mensajes sobre el dengue….JajAJa la verdad es que es una movida, de hecho hay sitios de Argentina que quería conocer y al parecer es peligroso realmente visitarlos por los putos mosquitos estos, y sobre todo porque al parecer el gobierno está tapando el tema un poco para no alarmar a la sociedad pero ya hubo miles de afectados y algunos muertos en las zonas interiores, el problema es que se rumorea que está llegando a Buenos Aires y se está intentando desinfectar las calles y parques y eso ya no hace tanta gracia, por que como llegue a la ciudad no se muy bien que podría pasar, esperemos que nada y que no sea yo el que vaya para ahí a infectaros a todos.

¡¡Un abrazo!!


1 comentario:

  1. Mucho bloj..... mucha letra... pero de momento ni una foto de alguna lujuriosa argentina !!!

    Poooorfavor...

    Un abrazoooo !

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